David Urazan Figueredo

Toda carne es hierba, toma lo que queda de mi
Toda carne es hierba, toma lo que queda de mi

Esta obra transforma el ritual cotidiano de la infusión en un acto de comunión melancólica. Al vaciar y reconstruir manualmente cada bolsa con su propio cabello, el artista materializa una vanitas contemporánea: el cabello, ese resto biológico que sobrevive al cuerpo, se presenta como una belleza seca y cortada que alude a nuestra naturaleza efímera. El objeto deja de ser un producto de consumo para convertirse en un contenedor de tiempo, una prueba táctil de que la identidad es, en esencia, materia destinada a desvanecerse.

 

El título propone una entrega romántica absoluta y casi espectral. «Toma mi sombra» es una invitación a poseer lo que queda del ser, lo residual y lo íntimo, tras haber sacrificado la propia imagen. La obra no busca nutrir, sino disolverse en el otro; es un gesto de sacrificio poético donde el artista se fragmenta para que el espectador asimile su finitud. En la fragilidad del hilo y el papel, se sella un pacto de vulnerabilidad: la promesa de que, incluso siendo sombra, el entregarse por completo es el único desafío posible frente al olvido.

Toda carne es hierba, toma lo que queda de mi

 

Ensamblaje.

Conjunto de bolsitas de te intervenidas

 

2026